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15 de agosto de 2014

El penúltimo post

Por si no lo pudieron leer en facebook (o tumblr o twitter):

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Es oficial:

Se ha llegado a un punto en el que consideramos necesario "cerrar" ambos blogs.

Desde el primer post hasta los últimos pasamos por tantas cosas, todas ellas reflejadas en cada nueva actualización del blog, pero después de meditar sobre el tema durante varios días hemos decidido concluir de manera definitiva ambos "web logs".

Si bien mi gusto por la lectura/escritura aun permanece, tal vez deba considerar otros puntos de difusión, quizás también me tome más en serio y empiece a pulir lo que hasta hace poco era solo un pasatiempo; pero eso es algo que se decidirá posteriormente.

Desconozco los datos que muestran las estadísticas del blog, pero estoy consciente de que ya son muy pocos los que visitan periódicamente mis blogs (yo mismo he dejado de leer la mayoría de los blogs que antes leía sin falta), es por eso que este aviso se publica primeramente en las redes sociales (¡ja!, un antisocial dependiendo de las redes sociales), para que no digan que no les avisé :v

Éste no es el último post, es más bien el penúltimo (no se porqué, pero el Mago me ha pedido que se haga de esta manera). Nos leemos en el futuro.

Y como dijera Neruda: ahora contaré hasta doce, y ustedes se callan y me voy :)

Fin del comunicado.

Por si aun no conocían los dos blogs:

http://uncronopiollamadomago.blogspot.mx/

http://pieces-of-my-head.blogspot.mx/

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El último post, tanto en éste como en el otro blog, será publicado esta semana...

12 de julio de 2014

Apología de la Soledad II

Me siento en la barra de aquel lugar y espero a que llegue mi cena: una hamburguesa y un refresco, acompañados de papas fritas; mientras espero intento continuar con mi lectura de La Insoportable Levedad del Ser, pero solo leo un par de lineas y guardo el libro. Creo que hoy me siento un poco solo. Saco una hoja y empiezo a escribir.

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Estimado lector:

Hace tanto tiempo que no escribo, o escribo unicamente para mí. La indiferencia de este lugar me resulta tan cómoda y tan fría a la vez, que hasta la soledad se percibe de un modo distinto (canción, llévame lejos, donde nadie se acuerde de ...). Aquí la soledad deja de ser ese oscuro lugar que me asfixiaba para convertirse en una extraña compañera que baila a mi alrededor, al ritmo de mis pensamientos (quiero ser el murmullo de alguna ciudad que no sepa quién soy).

Hace ya casi un año que él murió, haciendo que este mundo pareciera un lugar más solitario para mí. Tal vez por eso lo recuerdo tanto en estos días, con un reloj, una canción, con todo lo que él me enseñó. Fue él quien me enseñó a leer y también a escribir, cuando yo tenía apenas tres años. Y él también fue quien, como un patriarca que entrega a su hijo en sacrificio, me entregó a la soledad, enseñándome lo que era estar solo.

Desde muy chico me sentí diferente al resto, la incapacidad de mi padre para jugar conmigo (por la entonces reciente operación de su pierna) hizo que poco a poco me interesara menos por los juegos de niños y más por la búsqueda de conocimientos y superación intelectual. Y aunque mis esfuerzos nunca parecían suficientes, yo sabía que, en el fondo, él estaba orgulloso de mí. Por eso, no solo fui su discípulo y heredero, también, en ocasiones, me convertía en su confidente.

Fue un domingo, al abandonar una fiesta familiar, cuando él me habló de lo que era estar solo. En aquella fiesta todos conversaban y sonreían, mientras nosotros permanecíamos en un rincón, hablando poco entre nosotros y esperando el momento para salir de ahí. No es que no nos gustara esa gente, nuestra "familia", simplemente preferíamos lugares menos concurridos.

Decidimos salir de ese lugar antes que los demás, y de camino a casa, los dos guardamos silencio (el silencio siempre fue nuestro mejor aliado). Pero al pasar por el cementerio (aun hoy ignoro si aquel sitio fue el que lo motivó a hablar), él se dirigió a mí para contarme sobre lo que era estar solo. No recuerdo sus palabras exactas, solo recuerdo que me hizo notar que nosotros teníamos gustos distintos a los de la gente que nos rodeaba, y que por la misma razón, a veces preferíamos simplemente escuchar, sin añadir nada a la conversación; recuerdo que en ese momento él me contó sobre lo difícil que es sentirse solo, pero que uno debe aprender a vivir con esa soledad, y también recuerdo que después de contarme todo esto y algunas cosas más, se puso a llorar, de noche, en aquel lugar (quizás lloraba más por mí que por él, creo que así fue). Yo tenía unos siete años, y también lloré al verlo así.

Nadie dijo nada más durante el resto del camino, llegamos a casa y nos dormimos, él en su cama y yo en la mía, mi madre se había quedado en la fiesta con mis hermanos. Al día siguiente ninguno de los dos mencionó nada sobre lo ocurrido, pero yo había aprendido que, al igual que mi padre, la soledad sería un aspecto importante en toda mi vida.

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Termino de comer y pido la cuenta. Mientras camino a casa pienso que, en aquel momento y en aquel lugar, me hubiera gustado darle un abrazo a aquel hombre, y decirle que no estábamos solos pues nos teníamos el uno al otro,pero esa clase de sentimentalismos era ajena a nosotros, que siempre aparentamos ser exageradamente serios y reservados; de repente, recuerdo la noche en que lo encontré en su cama, sin vida, como si él lo hubiera dispuesto así, ahora era yo quien lo entregaba a él a una soledad más profunda, aquella que se encuentra bajo el dulce cobijo de la muerte. Durante una hora estuve solo, al lado de su cuerpo, esperando que mi madre y mis hermanos llegaran para decirles que él ya se había ido. Y hasta que ellos llegaron yo lo dejé, salí al patio, y descubrí que sin él, me sentía aun más solo y perdido que antes. Ya no nos teníamos el uno al otro, ahora solo quedaba yo.

Tal vez por eso decidí irme a otro lugar, o al menos esa fue una de las muchas razones que me motivaron a hacerlo.

Él me enseñó muchas cosas, pero aun hoy, a casi un año de su muerte, creo que ni siquiera él soportaba la idea de sentirse extraño y solo en este mundo, yo sigo aprendiendo por mi propia cuenta.

4 de junio de 2014

11 meses, y 1 día...

Subo al metro y busco un lugar para sentarme; mientras empieza a avanzar, pienso en ella. Mis pensamientos van de un lado a otro, pero siempre orbitando a su alrededor. Me voy a casa y no la veré hasta dentro de un par de días, cuando vuelva a la ciudad.

«Jamás te recuerdo, porque nunca te olvido», dice Bunbury.

Es extraña la manera en la que empezó todo, pues ella siempre estuvo ahí, así como yo siempre estuve ahí, ambos en los mismos lugares, encontrándonos de vez en cuando, pero sin acercarnos realmente. Aunque debo confesar que desde la primera vez que la vi, me pareció una persona muy interesante. Después de mucho tiempo, un día (más bien, una noche) simplemente dijimos "¿Porqué no?"

«Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos», dice Cortázar.

Al principio... el anhelo de buscarla y no poder alcanzarla, la sensación de que ambos construíamos un puente propio que parecía no poder conectarse con el otro lado. Un Jay Gatsby, observando la luz verde, tan cercana y tan lejana, pero siempre presente.

«Prepárate para la etapa más interesante de tu vida», dijo ella...

Y cuando ella dijo eso, supe que esa frase no era algo que se había dicho a la ligera, o tal vez sí... pero al decirla, cada palabra resonó con un eco casi profético que pude percibir claramente.

«Te quiero a las 10:00 y a las 11:00...», dice Sabines.

Y ya han pasado 11 meses desde que esto inició. Ummm... bueno... 11 meses, y 1 día.

Risas, discusiones, recuerdos, canciones, idas y vueltas, paseos, comida china, una gatita polidáctil, lágrimas, abrazos, mordidas, caricias, noches, días, estrellas, ciudades, planes, preocupaciones, bromas, espera, su familia, la mía, tantas y tantas cosas... en once meses.

11:11

«Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo»

26 de mayo de 2014

Desde otro lugar...

Buen día, damas y caballeros...

Hace ya un buen tiempo que no pasamos por aquí a actualizar nuestro pequeño espacio virtual (o sea, el blog), pero esta vez es por razones distintas a las que anteriormente me alejaban del mismo.

Para empezar (creo que algunos ya lo saben), me mudé al D.F. Las razones fueron varias y enlistarlas aquí sería alargarme demasiado, probablemente en el futuro explique poco a poco porqué tomé la decisión -que algunos calificaron de impulsiva y poco razonable- de irme a vivir sólo a un lugar lejos de casa (o probablemente no lo haga y deje que cada quien piense lo que quiera). Después de un pequeño periodo de transición, ya me voy adaptando a este lugar; debo agradecer especialmente a María Cereza por todo lo que ha hecho por mí para que me sienta a gusto aquí, estoy en deuda con ella más de lo que ella puede imaginar... por eso y por muchas cosas más la amo infinitamente, pero no se lo digan, esto es información clasificada...

**empieza a sonar Do you want to know a secret de The Beatles como música de fondo mientras la menciono**

Este... uhmmm... ¿en qué estaba?... ah, sí...

Por el momento, no tengo una computadora desde donde conectarme (como lo hacía en casa), y es por esa razón que esta entrada está siendo escrita y publicada desde mi Android, con la app de Blogger, una aplicación que deja mucho que desear, pero cumple con las funciones básicas necesarias para mantener actualizado un blog... funciones muy básicas... DEMASIADO BÁSICAS... MALDITA APP, ¿PORQUÉ NO TIENES MÁS OPCIONES PARA EDITAR EL TEXTO Y HACER MÁS COSAS?... Bueno, como les decía... Durante algún tiempo me negué rotundamente a volver a usar esta aplicación, pero en vista de que no hay otro medio a nuestro alcance, la usaremos como algo provisional.

Tengo ganas de seguir grabando canciones desde aquí, y para eso necesitaré también una computadora (y varios programas especializados en grabación y edición de audio), pero no nos desanimamos... Hace algunas semanas regresé a casa por unos días y me traje mi guitarra y mi pedal de efectos, así que no hay pretexto para no practicar durante mi tiempo libre (aunque después necesitaré un amplificador).

Sigo leyendo mis libros y cómics favoritos. Actualmente estoy leyendo un libro más de la serie Mundodisco, de Terry Pratchett; éste libro (Rechicero) sería el quinto libro que leo de esta serie, creo que ya sólo me faltan 35 para terminar la serie completa... supera eso Harry Potter (nota: a mí y al Mago no nos cae bien Harry Potter... ok, ok... al Mago sólo le es indiferente).

Rechicero cuenta la historia de un Mago que rompe la regla de no casarse, y se enamora y tiene hijos; según las reglas de los Magos del Mundodisco, sólo el octavo hijo de un octavo hijo puede aspirar a ser un Mago, ¿Pero que pasa cuando un Mago tiene ocho hijos?... matemáticamente, el octavo sería un Mago al cuadrado, un Rechicero: una fuente pura de magia, tan poderosa que pone en peligro la  estabilidad misma de la realidad. Los únicos que pueden hacer algo para evitar el apocrolipsis (Apocalipsis apócrifo) son Rincewind (un aspirante a Mago, cobarde, que nunca pasó del nivel cero de la magia), Conina (una mujer hermosa y bastante letal, hija del legendario Cohen «el Bárbaro») y Nijel (un chico que dejó a su familia para seguir su sueño de convertirse en un héroe bárbaro, algo que sólo ha leído en los manuales que enseñan cómo llegar a ser uno)... oh, claro... y el equipaje (aquel baúl hecho con madera de Peral sabio que tiene cientos de patitas y sigue a Rincewind a todas partes, un artículo de viaje con instinto asesino).

Dentro de los cómics he seguido leyendo a The Sandman, cuyas historias mezclan la realidad y la ficción, y donde podemos ver a Robespierre junto a Orfeo (sí, el que descendió al Hades por su amada) y Johanna Constantine, a César Augusto junto a Morfeo, a Joshua Norton (emperador de los Estados Unidos) junto a Mark Twain y Muerte... y varios personajes más. Vidas breves fue el último arco argumental que leí, en donde Sueño y Delirio salen en busca de su hermano perdido: Destrucción, quien abandonó el Reino de los Eternos hace 300 años, porque comprendió que aún sin él, la Destrucción y el cambio seguían su curso. Hoy terminé de leer I am Legion, una buena historia (nazis, espías y vampiros), aunque no me enganchó tanto. Y en cuanto termine este post empezaré a leer Lucifer, una serie que se desprende de The Sandman.

En fin, creo que después de todo, igual terminé alargándome demasiado. Pero bueno, aquí seguimos y seguiremos actualizando el blog de vez en cuando para no perder la costumbre.

Tengan un buen día (o noche)... y nos leemos en el siguiente post.

Peace&Love

16 de abril de 2014

Una de esas historias pocas veces contadas (Segunda parte)



Una chica va caminando por la calle, de camino a la casa de su abuela. Ella va muy distraída, pensando en muchas cosas. Piensa, por ejemplo, en aquel chico que no ve desde hace mucho tiempo, y se pregunta porqué tuvo que terminar con él, cuando todo parecía indicar que eran el uno para el otro... o tal vez no, se responde ella misma. Lejos de ahí, unos ex-compañeros de la preparatoria me buscan para invitarme a formar parte de una banda. A mí me parece un poco raro eso de tener una banda, ahora que ya no estamos en la escuela. ¿En verdad quieren tocar en una banda de rock?. No es que yo no quiera, pero por estos rumbos, la música en vivo está muy alejada de nuestros gustos musicales, sobre todo del rock. Al menos en la escuela, teníamos el pretexto de "tocar para los chavos", ¿pero fuera de ella?... como sea, acepto su invitación.

Keyla sigue caminando distraída, tal vez pensando en cómo habría sido su vida si hubiera vivido como una chica normal, al lado de sus padres... y de repente, salta rápidamente a un lado, para evitar que una motocicleta la atropelle; al hacer eso, no puede evitar caer al suelo. El tipo de la motocicleta se acerca para ver si ella está bien. Ella está asustada y un poco adolorida por la caída, pero está bien. Reconoce al motociclista, es uno de los chicos que viven cerca de su casa. Él la ayuda a levantarse y le pide disculpas, ella está molesta con él, pero se siente un poco apenada, pues sabe que ella era la que iba distraída. Edgar vuelve a su motocicleta y se despide. Ella llega a casa de su abuela y piensa que ese chico es un tonto.

Los ensayos con la banda empiezan y es evidente que sonamos bastante mal, pero no nos desanimamos. En los ensayos, todos bromean sobre ser famosos y tener fans, fantasean sobre ser acosados por groupies y esas cosas. Yo no lo digo, pero la idea empieza a gustarme: "tocar en una banda para conseguir chicas" (creo que así iniciaron los Hombres G). Obviamente, nunca tuvimos groupies, aunque el cantante invitaba a sus amigas a los ensayos y a algunas presentaciones, pero él (con su maquillaje, su ropa de chico emo, y en algunos casos, hasta diademas con moños rosa) desentonaba con la apariencia de los demás miembros de la banda.

En medio de todo esto, yo sigo pensando en aquella chica que conocí hace tiempo. La verdad, a mi no me interesa conseguir "chicas", yo solo quiero conocer a alguien interesante. Y el día menos esperado, Keyla regresa, ¡en forma de contacto de MSN! :D (ok, no)... ehmmm... ¿en dónde estaba?... ah, sí... cuando yo menos me lo esperaba, ella regresó. Me saludó y nos pusimos al tanto de lo que nos había sucedido a ambos. Antes de despedirnos intercambiamos números de teléfono para seguir en contacto. Ya no éramos nada, pero me alegraba saber que ella había "regresado".

Después de algunos días, cuando le pregunto si podemos vernos, ella me confiesa que ya no es posible, pues está saliendo con alguien... no, de hecho, no solo está saliendo con alguien: ella y él viven juntos. Keyla me dice que hace algunos meses, un chico estuvo a punto de atropellarla, y que después de eso, volvieron a verse, se hicieron novios, y un día, simplemente decidieron vivir juntos. Todo esto me tiene un poco confundido, pues antes de confesarme todo esto, parecía que aun había algo entre nosotros. Aún así, lo acepto, y le digo que me alegro por ella. Nos despedimos y durante algunos días no se nada de ella. Al reflexionar sobre todo esto, empiezo a pensar que, ahora que ella ya está con alguien, yo también debería cerrar ese "ciclo", olvidar esa relación, y seguir adelante (no iba a ser tan fácil).

Casi una semana después de nuestra última conversación, me envía un mensaje, diciendo que quiere verme. Nos encontramos en uno de los tantos lugares que frecuentábamos antes, y me dice que últimamente ha tenido la necesidad de conversar con un amigo sobre ciertas cosas. Me cuenta que su esposo la engaña (ha leído los mensajes que él le envía a otra chica desde su celular), me dice que él la trata muy mal, que constantemente la insulta, y que hasta hace poco, ni siquiera la dejaba salir de casa. Lo peor de todo es que está embarazada y no sabe si debe continuar con él o si debe dejarlo, ella dice que aun lo ama. Yo la escucho y le digo que es algo complicado, que debería pensar bien las cosas. Antes de despedirnos le digo que, si necesita algo, siempre puede contar conmigo.

Unas dos semanas después, ella me dice que él no llego a dormir a casa, que ya no puede seguir así y que ha decidido dejarlo. Mientras me confiesa esto, me dice que nunca ha dejado de pensar en mí, yo entiendo que éste no es el momento de volver a tocar ese tema, pero me da igual, y le digo que yo tampoco he dejado de pensar en ella. Ella me dice que no puede dejarlo así nada más, que antes de eso hablará con su abuela y sus tíos, pero que ya lo decidió, también me dice que si yo quiero regresar con ella debo estar consciente de que ahora ella tendrá un hijo... y sí, con todo lo que eso implica, yo le digo que acepto esa responsabilidad.

Estimados lectores, aún no me explico cómo, en aquella ocasión, estuve a punto de ser padre o.O

En fin, durante algunos días seguimos enviándonos mensajes, haciendo planes, y todo eso. Ella me dice que está feliz de saber que volveremos a estar juntos, yo le digo que también estoy muy feliz de haberla encontrado nuevamente. Todo parece ir tan bien... hasta que, una noche, recibo un mensaje suyo, diciendo que no puede seguir con esto, que sería mejor que yo me olvidara de ella. Le envío un mensaje preguntándole porqué dice eso. Ella me cuenta que habló con su novio y le dijo que lo dejaría, al principio él se molestó con ella, pero después, se dio cuenta de que estaba mal y le pidió perdón, le prometió que intentaría ser un mejor esposo para ella, y ella aceptó darle otra oportunidad. No puedo creer que haya pasado esto, con lo decidida que ella parecía estar. Pienso en convencerla para que lo deje, pero entonces me doy cuenta de lo que estoy a punto de hacer, ¿en verdad le pediré a una chica que deje a su marido para estar conmigo?. Ella me pide disculpas y me dice que estaremos mejor así. Le deseo la mejor de las suertes y nos despedimos.

Una vez más, me vuelvo a sentir solo. Pero al menos, esta vez, ya no siento la necesidad de volver a buscarla, se que ella ya tiene una familia y que estará bien (o al menos eso quiero creer). Los ensayos con la banda continúan, todo sigue igual.

Semanas después, me encuentro en el Parque Ecológico con algunas personas que conocí en la página que mencioné en el post anterior, una de las chicas me pide que los acompañe a un bar que queda cerca de ahí, le digo que se me hace tarde pero ella insiste, me dice que hay otros chavos que también son de donde yo vivo, que después me puedo ir con ellos. Curiosamente, uno de esos chavos resulta ser Julián, el "acosador" de Keyla. Los acompaño, pensando que alguno de ellos tiene coche y que él podría llevarme a casa, pero se nos hace tarde y resulta que no tenemos transporte para regresar. Alguien sugiere caminar, y todos empezamos a considerar esa posibilidad. Aún así, una hora y media después de la última salida programada, un carro del transporte colectivo se detiene justo delante de nosotros. Todos subimos y regresamos a casa, pero el carro nos deja solo a orillas del pueblo donde vivimos, ahora tenemos que caminar. Todos toman caminos distintos, y para colmo, Julián y yo terminamos caminando juntos. Después de un largo silencio incómodo, él me pregunta por Keyla, yo le digo que no se nada de ella desde hace mucho tiempo. Me dice que eso le parece raro, pues apenas hace un mes, ella le contó que éramos novios otra vez. Le digo que eso no es cierto, y que no se porqué le dijo eso. Después, él me dice que ella también le había contado que tendría un hijo, y me dice que seguramente eso también lo inventó, yo le digo que si, que tal vez es eso. Él llega a su casa y yo continúo caminando, nos volveríamos a encontrar en otras ocasiones, pero sin decirnos nada más.


Aún así, esta historia no termina aquí...




Para leer la primera parte de esta historia: Click aquí
La tercera y última parte será publicada la próxima semana

2 de abril de 2014

Una de esas historias pocas veces contadas (Primera parte)

Antes de empezar con el post de hoy, creo que debo hacer una aclaración; y es que, desde un principio, planeamos que el post de los Jueves de Cómics fuera publicado quincenalmente, considerando la poca frecuencia con la que actualizamos el blog. Olvidé mencionar esto en el primer post de esa sección, tal vez porque pensé que nadie notaría ese detalle, pero ya que el Sr. Alexander Strauffon nos hizo la observación de que se nos pasó un Jueves de Cómics, decidimos aclararlo aquí. Fin Del Comunicado.




Ahora, para que no digan que este BLOG PERSONAL no es tan "personal", he decidido acceder al sistema de archivos en los que se almacenan mis viejos recuerdos, solo para venir a contarles un pequeño capítulo de mi vida, relacionado con una chica que fue capaz de provocarme serios conflictos emocionales durante un considerable periodo de tiempo (léase como: me rompió el corazón, ¡tres veces! e__e). Pensaba enviar mi historia a La Rosa de Guadalupe pero... mñehhh... creo que mejor la comparto con ustedes, aquí en el blog.

Nota: En realidad, el autor y administrador de este blog odia con toda su alma (pretenciosamente culta) los programas televisivos como la Rosa de Guadalupe y similares. Por si estaban con el pendiente.

Para no revelar la identidad de las personas mencionadas en esta historia hemos cambiado sus nombres.



Hace muchos años, cuando estudiaba la secundaria, trabajaba por las tardes en un ciber, y aunque me pagaban poco, tenía internet gratis todas las tardes y los fines de semana (en ese entonces, aun no tenía internet en casa, pues aun era algo de lo que se podía prescindir). Por aquellas fechas, existía una página web que funcionaba como red social de la ciudad de Tehuacán y sus alrededores; en esta página se podía personalizar un perfil, acceder a un chat público con conversaciones privadas, publicar contenido en los foros, y claro, conseguir muchos amigos para sentirse popular (al menos en la web). Entre todos los "amigos" que llegué a tener en aquella página, había una chica extraña, que se presentó como una encantadora bruja  (la llamaremos, simplemente, Keyla). Yo conversaba con ella cada vez que la encontraba conectada en el MSN, pero no era diferente a cualquiera de las otras chicas con las que conversaba casualmente, hasta el día en que se conectó y me dijo que yo le parecía un "chico interesante".

Cuando le pregunté porqué había dicho eso, ella respondió que había ido al ciber (el ciber en el que yo trabajaba) con unas amigas, y que me estaba observando en ese momento. Al leer eso me puse nervioso y me levanté para echar un vistazo, solo para darme cuenta de que el local estaba completamente lleno y que había varios grupos de chicas en varias computadoras. Intentando disimular mi nerviosismo volví a sentarme y le pregunté en dónde estaba exactamente. Después de darle muchas vueltas al asunto, me respondió que solo estaba bromeando, que sí había ido al ciber y me había estado observando, pero al final no tuvo el valor de acercarse. Una de sus amigas me había pagado, mientras ella salía del local con sus amigas.

Olvidamos todo ese asunto y, durante algún tiempo, todo siguió igual. Hasta una tarde en que ella se conectó y me pidió ayuda, ya que un chico (llamémosle... Julián), que vivía aquí, la andaba "acosando" para que aceptara salir con él (ella no vivía aquí, sino en otro lugar, también cercano a Tehuacán). Me dijo que me agregaría a una conversación para que le informara a Julián que ella y yo eramos novios. Lo hicimos de esa manera, y él terminó diciendo que solo estaba bromeando con eso de salir con ella, pero ella se lo había tomado muy en serio. Él prometió no molestarla más y la conversación terminó ahí (aunque él volvería a aparecer en esta historia una o dos veces más). Después de aquel día decidimos que tal vez eso de ser novios no era mala idea, así que, como si fuera cualquier cosa, nos hicimos novios.

Ella era una chica linda, simpática, adorablemente rara... y muy celosa. Salimos un par de veces y todo iba bien cuando estábamos juntos, pero apenas veía que no le respondía en el MSN (porque estaba ocupado atendiendo el local) se molestaba y me reclamaba diciendo que seguramente la engañaba con alguien más. En una ocasión, ella se desconectó, y 5 minutos después, una supuesta amiga suya me agregó para saludarme y decirme que yo le gustaba, y que si estaría dispuesto a salir con ella también; obviamente, eso era una "trampa", para ver si yo caía. Ella negó haberme puesto a prueba, pero parecía estar satisfecha por mi respuesta a las insinuaciones de su "amiga" (de la cual no volví a saber nunca más).

Estar con Keyla era ir constantemente de arriba a abajo, y viceversa. Un día era la novia perfecta que me consentía (a veces de manera exagerada), y al siguiente, podía dejarme de hablar o insultarme hasta hacerme caer en el mismo juego. En cierta ocasión, ella me reclamó, porque Julián (el chico mencionado unos párrafos antes) le había dicho que, en la escuela, yo hablaba mal de ella y que salía con varias chicas sin que ella se enterara. Ella creyó esas historias y dejó de hablarme por algunos días. Por aquel entonces, yo ya me había dado cuenta de que todas esas discusiones eran innecesarias y que tal vez era mejor terminar esa relación.

No terminamos con una discusión, no hubo reclamos ni peleas, simplemente fuimos perdiendo el interés y, un día, ella simplemente desapareció. Y ya que ambos vivíamos en lugares distintos y siempre nos veíamos en sitios que acordábamos previamente (casi siempre, en el centro de Tehuacán, que era como el punto medio entre ambos), nunca supe en donde vivía exactamente, y ella tampoco conocía mi dirección. Habíamos sido dos desconocidos que decidieron tener una relación un tanto extraña. Sin embargo, al poco tiempo de haber terminado, comencé a extrañarla y a preguntarme qué había pasado con ella.

Yo no sabía nada de ella, aunque Keyla también me extrañaba demasiado (esto lo supe después). Pero era tan orgullosa que prefirió "hacerme sufrir" antes que buscarme o , al menos, dar señales de vida para que yo pudiera saber que ella estaba bien.

Entre el momento de su desaparición y su inesperado regreso, conocí a otra chica (a ella la llamaremos Estela). Yo tenía 16 años y ella tenía unos 14 (según recuerdo), nos vimos un par de veces pero solo salimos como amigos. Conocí a la mamá de Estela en una ocasión en que ella enfermó; yo la estaba esperando en el lugar en donde nos habíamos visto antes, pero solo llegó su mamá para avisarme que su hija no podría llegar aquel día porque estaba un poco enferma. Días después, ella me contó que su mamá le había dicho que yo parecía un buen chico, y que haríamos una linda pareja. Cuando me di cuenta de que aun extrañaba a Keyla decidí que no era apropiado iniciar otra relación. Así que me fui a vivir con unos tíos durante unas dos semanas para distraerme un poco; durante dos semanas me la pasé practicando ejercicios de guitarra con mi primo, viendo tv y perdiendo el tiempo en otras cosas, para varias. Mi celular (que por aquellas fechas no era un artículo de primera necesidad, como ahora) lo había dejado olvidado en casa, y a mi regreso pude ver que Estela había enviado varios mensajes preguntándome en dónde me había metido. Para mí, ella era solo una amiga, pero creo que ella pensaba que éramos algo más. Incluso había un mensaje de su mamá, diciéndome que su hija estaba muy triste y que ojalá pudiera responder pronto a sus mensajes; el último mensaje fue el de su mamá y lo había enviado diez días antes. Quise responderle, pero después de pensarlo un rato decidí que era mejor dejarlo así. Siempre me sentí culpable por eso, pues Estela se había portado bastante bien conmigo, no éramos muy compatibles pero nos llevábamos muy bien; aún así, acepté que lo mejor era no volver a buscarla.

Durante algún tiempo, me pregunté cuándo saldría nuevamente con una chica. Veía a mi alrededor y ninguna me parecía lo suficientemente interesante como para provocar algo en mí. No es que yo fuera demasiado exigente, simplemente no podía sentir eso que quería volver a sentir. Sentía que era incapaz de relacionarme sentimentalmente con alguien más y eso me hacía sentir mal. Por aquellas fechas yo había empezado a interesarme aun más en la música y ya sabía tocar la guitarra. En la preparatoria, unos amigos de un amigo me convencieron de enseñarles a tocar también, y con algunos de ellos formé mi primera banda. Al enfocarme en la música pude mantenerme relativamente equilibrado y me olvidé por un tiempo de todo lo demás.

Sin embargo, después de terminar la preparatoria, volví a encontrarme con Keyla, o más bien, ella fue la que me encontró. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, y teníamos tanto que contarnos...

Pero de eso hablaré en otro post.









Pensé que esta historia podría terminarse en una sola entrada, pero veo que al menos tendré que dividirla en tres partes. Así que, esperen la continuación de esta historia... mmm... el próximo martes.

Nos leemos en el futuro, damas y caballeros. Peace&Love

31 de diciembre de 2013

El post que no iba a escribir pero que hacía falta para despedir al 2013 (pffff... qué título tan largo, ¿no?)

Hay una vieja maldición, dice: Ojalá vivas tiempos interesantes.



Éste iba a ser un post en el que enlistábamos los libros que habíamos leído en el 2013, pero hemos decidido hacer algo más sencillo, solo para despedir el año.

Debo confesar que esta noche es muy distinta a como me la había imaginado, esperaba estar acompañado de mi familia, solo por disfrutar de su compañía, y también con una persona especial, que por causas de fuerza mayor tuvo que postergar su visita (solo por algunos días); a diferencia de todo eso, en este momento estoy... en casa, solo, escribiendo este post, y con una gripa que me pide insistentemente que deje de escribir y me meta a la cama jeje. No es tan malo, la verdad es que siempre he disfrutado de la soledad, y este momento a solas, en la última noche del año, me sirve para reflexionar un poco.

Fue un año muy difícil, pues pasé por una etapa oscura en la que llegué a cuestionarme sobre muchas cosas y a dejar de creer en otras más. Descubrí una nueva especie de soledad que no había experimentado antes, pero que me ayudó a conocerme un poco mejor. Estando en medio de todo eso llegué a reconocer en mi interior a otro álter ego, que vendría siendo el opuesto del Mago, y cuyo nombre solo conoce la persona que mencioné en el párrafo anterior.

Este año, también, murió mi tío (el cuñado de mi madre) y mientras su cuerpo estaba siendo velado y todos estábamos ahí, acompañando a mi tía, mi padre descansaba en su cama y cerraba los ojos para dormir, por última vez. Aquella noche de Agosto, él murió, y como si ambos lo hubiéramos decidido así, las circunstancias fueron propicias para que estuviéramos solos por un buen rato; y aproveché para abrazarlo y despedirme de él por última vez. Cuando mi padre murió, la soledad que él me enseñó a crear a mi alrededor y en la que yo me refugiaba, empezó a ser invadida... y eso me llevó a revivir nuevamente la etapa oscura que yo pensaba que ya había superado, apenas vengo saliendo de ella, arrastrando todavía algunas extrañas sombras que me cuesta reconocer.

Pero no todo fue oscuridad y pérdida. Este año volví a involucrarme sentimentalmente con una chica muy especial, alguien a quien quiero mucho. Es curioso porque ya llevábamos un buen tiempo encontrándonos de vez en cuando por ahí, sin fijarnos demasiado el uno en el otro, solamente sintiendo un pequeño interés pero sin pasar de eso... y un día, de manera inesperada, empezamos a acercarnos un poco más, y sucedió lo que tenía que suceder. Aunque hemos tenido momentos difíciles agradezco el haberla conocido. Y no puedo evitar sonreír al recordar la advertencia que ella me hizo: "Prepárate para la etapa más interesante de tu vida". Pues si, ha sido tal como ella ha dicho, y la amo ^^


Y, nada, faltan pocos minutos para que el año termine, así que me despido.

Nos leemos el próximo año.

Peace&Love

23 de diciembre de 2013

Tres sueños




Una semana después de su partida soñé con él por primera vez. Lo extrañaba, es cierto, pero también es cierto que lo dejé ir desde el momento en que vi su cuerpo inerte y supe que él ya no estaba ahí. En el sueño, yo desconocía su muerte, y hablaba con él sin verlo, como en aquellas conversaciones cotidianas en las que solo hacía falta escuchar la voz del otro para sentirnos un poco menos solos. Yo le presumía los libros que había adquirido (en el sueño) y él me sugirió que acomodara los libros que ya tenía y que ya había leído, para hacer más espacio para mis nuevas adquisiciones. Escuchaba sus palabras atentamente mientras veía mis libros, y la oscuridad empezaba a hacerse presente; entonces cerré los ojos por un momento... cuando los abrí pude ver la luz de la vela que estaba junto a su foto. Eran las 4 de la mañana y yo había soñado con él.

No... él ya no estaba aquí, y ya no me escucharía leer mis libros; no le hablaría nunca más sobre Julio Cortázar, sobre Alejandra Pizarnik, sobre Terry Pratchett, ya no podría leerle Fahrenheit 451 (una semana antes le había leído el final, y esperaba poder leerle el libro completo), el único libro que compartimos juntos de principio a fin fue El Profeta, de Gibrán Jalil.

En la cama de al lado dormían mi madre y mi hermana, yo ya no pude dormir aquel día.

Varias noches después volví a conversar con él en un sueño, aunque no recuerdo de qué hablamos. Él estaba sentado en la orilla de la cama y me pidió que lo ayudara a ponerse de pie; al acercarme pude notar que había perdido la movilidad en la mitad de su cuerpo, su brazo descansaba sobre su pierna, y al verlo a la cara pude ver que la piel de la mitad del rostro le colgaba de una manera extraña y le impedía hablar claramente... solo lo abracé, él no podría mantenerse en pie. También recuerdo que en aquel sueño temblaba (al menos la mitad del cuerpo que aun podía mover), por el parkinson.

Desperté con esa imagen de mi padre en la cabeza. No quise hablar de esto con nadie (hasta ahora).

Estuve varios días pensando cómo había cambiado todo por aquí, reflexionaba sobre la ausencia de mi padre, llovía mucho y pensaba también en su cuerpo, enterrado bajo la tierra húmeda. En cierta ocasión, pensando en todo eso, una imagen apareció en mi mente, una imagen de la cual prefiero no hablar en este momento.

Por aquellos días (creo que ya había pasado un mes después de su muerte), soñé por última vez con él. En esta ocasión él me hablaba claramente, pero su cuerpo... su cuerpo estaba "tendido" sobre una mecedora, sus huesos ya no lo sostenían... no... de hecho, se había quedado sin huesos, y permanecía ahí, recostado, observándome mientras me hablaba; intenté levantarlo, lo tomé entre mis brazos (recordando que 24 años antes él me cargaba en brazos, y que antes de su muerte yo lo había cargado un par de veces para acomodarlo en la cama, en aquellas ocasiones en las que las fuerzas no le alcanzaban para hacerlo él mismo); hablé con él por un rato, aunque no puedo recordar nada de esa conversación, solo que estaba consciente de que él había muerto, y estaba contento, porque estaba ahí otra vez, conmigo. Desperté y me quedé pensando en cómo lo había visto; era como si, en mis sueños, él empezara a desvanecerse.

Sabía que no volvería a soñar con él, por alguna extraña razón lo sabía. Y acepté no volver a verlo, ni siquiera en sueños. Como dije en su momento, el Mago me preparó (unas semanas antes de su muerte) para decirle adiós cuando el momento llegara, y así fue.

Él fue un gran padre para mí, y también fue un maestro, y un amigo. Ahora que él se fue, yo me quedo con todo lo que me dejó. Y agradezco haberlo conocido, el tiempo que él estuvo aquí.

Uhmmm... estaba pensando que ésta será la primera navidad que pasemos sin él... pero, bueno, como no quiero ponerme nostálgico, mejor damos por finalizado este post. Nos leemos luego, damas y caballeros.


Peace&Love 

1 de noviembre de 2013

Mientras tanto...

Hace ya un mes (en realidad, hace más de un mes) que no publicamos nada por aquí, y hoy, por azares del destino, hemos aparecido nuevamente en este pequeño espacio virtual (qué bonito se oye cuando se culpa de algo al destino, ¿verdad?).

Y para que no se pierda la bonita costumbre de abandonar el blog y regresar solo a escribir un resumen de todo lo que hicimos en el tiempo que estuvimos ausentes, he aquí nuestro informe de actividades de este último mes (y un poco más)...




Hubo varios cambios por aquí. Mi hermano ocupó el lugar de la casa que mi padre y yo le habíamos indicado (hace algunos meses) para que pusiera su taller de costura. Trabajé con él algún tiempo, pero al ver que la temporada de "te-ayudo-sin-cobrar-porque-eres-mi-hermano/págame-cuando-puedas" se extendía por más tiempo y de manera indefinida, decidí que mi hermano ya no necesitaba tanto de mi ayuda... después de todo, varias personas que ya habían trabajado con él (cuando trabajaba como encargado general de una empresa maquiladora) habían empezado a venir para pedirle trabajo. Creo que al principio no le gustó mucho la idea de que yo ya no le ayudara, pero después de un rato lo asimiló, y actualmente, ya ni me dice nada. Me hubiera gustado seguir trabajando con él (a quién no le gustaría trabajar en su propia casa), pero considerando la ausencia de sueldo y el horario demasiado variable (a veces terminábamos hasta las 3 de la mañana) al final no resultó como yo esperaba.

Después de eso anduve de nini por un rato, pero cuando me di cuenta de que la falta de empleo no traería resultados favorables empecé a preocuparme. Tenía que conseguir trabajo... y aunque por un momento pensé en prostituirme... el resultado final fue peor que eso. Terminé haciendo algo que prometí que nunca más volvería a hacer, algo tan malo que ya hasta estoy pensando en crear otro alter ego, uno que pueda asesinar cuando deje de hacer eso que actualmente hago, y así poder limpiarme un poco las manos... bueno, no es tan malo, pero mejor les cuento sobre eso en otra ocasión u.u










"Jesús no quiere que sea un rayo de sol, los rayos de sol no están hechos como yo", decía Cobain...
"tú eres un rayo de luna", dijo ella.

En cuestiones sentimentales todo va bien. Bastante bien...
Les hablaría de ella pero creo que ya habrá tiempo para andar derramando miel en futuros post's. ^^


♪ ♫ Falling, yes, I am falling,
and she keeps calling me back again ♪ ♫





Y para terminar, una de esas aventuras épicas que terminan con un final feliz (o algo así). Hace unos dos meses noté que la batería de mi celular estaba "inflada", así que fui a un Centro de Atención Telcel para comprar una pila nueva. Pagué la mitad y regresé dos semanas después, solo para que me dijeran que aun no llegaba y que volviera la próxima semana. Y así, esas dos semanas se convirtieron en seis. Cuando por fin me dieron la pila, la probé y le dije a la chica que me atendía que el celular no encendía (y cuando encendía se apagaba a los pocos segundos). Ella lo revisó y me dijo que era el teléfono el que estaba fallando, que por eso la pila no funcionaba bien. Me recomendó llevar el celular con un técnico, para que arreglara lo que estuviera mal. Pero después de que el técnico revisó detenidamente mi celular, probando la pila nueva y la usada, llegó a la conclusión de que el celular no tenía nada de malo, que lo que estaba mal era la pila, ya que era una batería genérica, y lo recomendable era que comprara una original. Regresé a preguntar si me podían cambiar la pila (o si me podían devolver mi dinero), pero solo encontré a dos tipos que me dijeron que la encargada del lugar no estaba, que regresara al siguiente día, para que pudiera hablar con ella... y bueno, al final, decidí mandar a un retiro temporal a mi viejo celular... ahora ando con uno nuevo (ese es el final feliz). Aun pienso reparar el otro, aunque tal vez ya no me quede con él (varias personas parecen estar interesadas en comprarlo).

Y eso es un poco de lo mucho que ha pasado, mientras no andábamos por aquí.

El mago ha estado muy callado durante todo este tiempo, y yo, últimamente, me he sentido un poco extraño... uhmmm... hablando de eso... también he notado que hace tiempo no existía mucho esa distinción entre el mago y yo, antes eramos más como una sola entidad. Creo que es un buen momento para empezar a analizar la naturaleza, las motivaciones y la razón de ser de mi alter ego; será algo complicado, como cuando la curiosidad de mi novia la motivó a interrogarme sobre ese tema y yo no supe ni por dónde empezar (aun le debo esa larga explicación), pero podríamos intentarlo... uno de estos días.

Mientras tanto, creo que va siendo un buen momento para finalizar este post. Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.






Peace&Love

10 de agosto de 2013

The king is dead, long live the king!


Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi infancia es estar mirando un cielo nocturno con un par de estrellas salpicadas en él, mientras yo descansaba en los brazos de mi padre; ese cielo se quedó muy grabado en mi memoria y la sensación de tranquilidad y seguridad que sentía en aquellas noches creó un lazo muy fuerte entre mi padre y yo. Mi madre dice que en aquel tiempo, mi padre me cargaba en brazos por las noches, y podía pasar horas así, esperando a que yo me quedara dormido.


Eso fue hace poco más de veinte años. Hace unos días, el martes, a la 1:15 de la mañana, para ser exactos, yo regresaba del velorio de mi tío (el cuñado de mi madre), y como siempre, apenas entré a casa, le avisé a mi padre que ya había llegado para ver si necesitaba algo, al no haber respuesta, me acerqué a donde él dormía para despertarlo. Una vez más, no hubo respuesta. Me pasé del otro lado de la cama para que él me pudiera escuchar mejor, pero seguía sin despertar. En ese momento, el Mago me dijo que el momento del que tanto habíamos hablado (el mago y yo) por fin había llegado. Quise creer que no era así, que mi padre solo estaba profundamente dormido. Pero no ocurrió nada. Me quedé ahí, de pie, junto a él. Lo observé por un largo rato, quería que su imagen quedara grabada en mi mente, para no olvidarlo tan fácilmente. Y después me di cuenta de que una oscura y espesa soledad había empezado a cubrirme.

Salí a ver a mi sobrino, que había regresado conmigo a casa. Supongo que al verme supo lo que estaba pasando, yo solo lo vi y no le dije nada. Salí al patio, pensando en lo que debía hacer, mi madre y mis hermanos seguían en el velorio y con el celular sin saldo, no podía comunicarme con ninguno de ellos.

(Debo aclarar que cuando hablo de mis hermanos me refiero a mis hermanastros; pero cuando mi padre se casó con mi madre se responsabilizó de ellos como si fueran sus hijos, y eso hizo que ellos sintieran un gran cariño y respeto hacia él, a pesar de que él no era muy dado a dar muchas muestras de afecto)

Entonces me sentí solo. Pero era una soledad ajena a mi (y al mago), una soledad que he experimentado muy pocas veces y que no es tan confortante como la soledad a la que estoy acostumbrado. Siempre consideré que mi modo de relacionarme con los demás era similar al de mi padre, siempre apartándome del resto, creando una barrera alrededor de mí para no dejar que nadie (o casi nadie) me conociera por dentro; y aun así, había algo en su soledad que encajaba muy bien con la mía, como si al hacernos compañía nuestra soledad no disminuyera, y eso no activara un mecanismo de defensa al sentirnos invadidos. Podíamos estar solos estando juntos. Yo lograba entenderlo y él me entendía a mí. Pero en ese momento él ya no estaba "aquí", y eso me hacía sentir mucho más solo que antes.

Regresé a donde se encontraba el cuerpo de mi padre y lo abracé, me acerqué a su oído y le di las gracias por todo lo que él había hecho por mí, con las palabras que había guardado durante tanto tiempo para ese momento; al terminar le di un beso en la frente y no pude evitar sentir un nudo en la garganta y un ligero dolor en el pecho. Sé que él ya no se encontraba ahí, pero el mago y yo consideramos necesario hacer todo esto, para despedirnos de él, aunque sea de manera simbólica.

Recordé que uno de mis sobrinos se conectaba hasta muy altas horas de la noche en facebook y logré comunicarme con él, le dije que les avisara a sus padres y a sus tíos lo que había ocurrido, y salí nuevamente al patio, cerca de las plantas que mi padre había sembrado y me senté a esperar. Media hora después mis hermanos llegaban a casa con mi madre, y desde el patio pude escucharlos llorar por él; yo quise estar solo, por un rato más. Después entré y me dejé contagiar por la tristeza que mi madre sentía en ese momento.

Desde que yo era muy pequeño me preguntaba porqué no veía muchas muestras de afecto entre mis padres, como sucedía con otras parejas que yo veía (besos, abrazos, etc...), pero en aquel momento, al ver a mi madre llorar y recordar todo lo que mi padre había significado para ella, me di cuenta de que a pesar de que mi padre siempre se mostraba frío y distante, en el fondo, lo que lo unía a mi madre era algo mucho más fuerte que el amor. Mi madre cuidó de él hasta él último momento y mi padre la quiso, a su manera, pero con todo el amor que él podía sentir hacia otra persona.

Hace ya casi una semana que él no está aquí, pero no estoy triste, en serio. Si he llorado ha sido únicamente porque he visto llorar a mi madre y a mi abuela, y en ese sentido, siempre he sido demasiado sensible. Lo quise demasiado, y aunque muy pocas veces se lo dije, se que no hacía falta, él sabía lo que yo sentía, después de todo, fui su único hijo, y lo conocía tan bien como él me conocía a mí.

Hay muchas cosas que contar sobre él, pero ya habrá tiempo para eso, después. Por el momento, me quedo con un fragmento del último libro que leí en voz alta para él, un día antes de que él se fuera.


LA MUERTE

(Fragmento de El Profeta, de Gibran Kahlil)

Almitra, entonces, habló, diciendo: Os preguntaríamos ahora sobre la Muerte.

Y él respondió:

Desearíais saber el secreto de la muerte.

¿Pero cómo lo encontraréis a menos de buscarlo en el corazón de la vida?

El mochuelo, cuyos ojos atados a la noche son ciegos en el día, no puede descubrir el misterio de la luz.

Si, en verdad, queréis contemplar el espíritu de la muerte, abrid de par en par vuestro corazón en el cuerpo de la vida. Porque la vida y la muerte son una, así como el río y el mar son uno también.

En el arcano de vuestras esperanzas y deseos reposa vuestro conocimiento silencioso del más allá.

Y, como las semillas soñando bajo la nieve, vuestro corazón sueña con la primavera.

Confiad en los sueños, porque en ellos el camino a la eternidad está escondido.

Vuestro miedo a la muerte no es más que el temblor del pastor cuando está en pie ante el rey, cuya mano va a posarse sobre él como un honor.

¿No está, acaso, contento el pastor, bajo su miedo de llevar la marca del rey?

¿No lo hace eso, sin embargo, más conciente de su temblor?

Porque, ¿qué es morir sino erguirse desnudo?

Y, ¿qué es dejar de respirar, sino el liberar el aliento de sus inquietos vaivenes para que pueda elevarse y expandirse y, ya sin trabas, buscar a Dios?

Sólo cuando bebáis el río del silencio cantaréis de verdad. Y, cuando hayáis alcanzado la cima de la montaña es cuando comenzaréis a ascender.

Y, cuando la tierra reclame vuestros miembros, es cuando bailaréis de verdad.


Aquella noche, después de estar con mi madre y mis hermanos, yo quise estar a solas, y fui a casa de mi abuela, entonces el Mago aprovechó para decirme que era necesario que todo esto sucediera así, para poder dar paso a lo que estaba por venir, le dije que si, que ya lo sabía, pero igual lo iba a extrañar, y aunque él ya no estará aquí para ver lo que está por venir, se que se fue orgulloso de mí y contento de verme crecer hasta donde pudo. El Mago guardó silencio durante los siguientes tres días.



Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros. Peace&Love.

4 de agosto de 2013

Mr. Old Man



Fue por estas fechas, hace un par de años, el Mago aun no hacía acto de presencia y yo ni siquiera consideraba la idea de tener un alter ego como él. Un amigo mío me llamó y me dijo que, unos días antes, había cubierto los gastos para asistir a un congreso que se realizaría en la ciudad de Puebla, en donde habría conferencias y algunas otras cosas, pero en su trabajo le cancelaron el permiso que ya le habían dado (para faltar esa semana), y ya que no podía recuperar su dinero, me preguntó si yo quería ir en su lugar, a lo cual respondí que sí. No tenía muchas cosas que hacer y cualquier cambio de planes dentro de la aburrida agenda de pseudo-nini que llevaba por aquel entonces parecía interesante.

El viaje de Tehuacán a Puebla duró mucho más de lo esperado porque se estaban realizando algunos trabajos de reparación o algo así, pero la persona que me esperaba allá fue muy paciente y me esperó en la terminal de autobuses (hasta dos horas después de la hora señalada). Fuimos en su coche hasta su casa y, en el camino, me comentó que habían llegado más personas de las que esperaban y, por esa razón, su familia le daría hospedaje a un grupo de chicas que venían de la ciudad de México, y yo me quedaría en casa de su vecino, que vivía en la casa de en frente, le dije que no había problema, pero me pregunté si su vecino sería tan amable como él y si yo no sería una molestia para esta persona.

Después de cenar (una cena muy agradable, por cierto), me acompañaron a la casa del vecino, que era un hombre de ochenta y tantos, el cual me recibió amablemente y me invitó a pasar. Se respiraba un aire de solemnidad en aquel lugar. Me ofreció una taza de café y unas galletas (que, con el clima frío y lluvioso, me parecieron un detalle deliciosamente acertado). El hombre se limitaba a ir de aquí a allá sin hablar demasiado, y claro, yo tampoco hablaba (como siempre). Un silencio bastante incómodo que me hizo sentir un poco fuera de lugar: me hubiera quedado en casa, pensé. Después del café, subí al cuarto que aquella persona me señaló y acomodé mis cosas.

Al día siguiente, bajé a desayunar con él, pensando que un silencio incómodo no era tan malo, y al menos así no tendría que comprar mi desayuno en otro lado. Pero, en esta ocasión, él se mostró menos callado y empezó a preguntarme varias cosas (nombre, edad, estudias o trabajas, etc...), él me contó un poco acerca de su vida, y fue así como me enteré de que el pequeño chihuahua que andaba por ahí, siempre inquieto, era ya un anciano (en años de perro), que vivía con él desde que era un cachorro... y que el pobre se estaba quedando ciego (el señor no, el perrito). También me contó que la mujer que aparecía en los cuadros (que estaban por toda la casa) era su esposa, una mujer muy elegante que parecía ser una persona muy risueña, como si la felicidad fuera parte de su personalidad, ella había fallecido un par de años antes; pero al hablar de su difunta esposa él no parecía triste, tal vez un poco nostálgico, pero en su rostro se dibujaba una sonrisa mientras la recordaba, y a ratos, dejaba escapar algún suspiro que sugería que, aun después de tanto tiempo, él seguía muy enamorado de ella.

Después de esa conversación, cada vez que nos sentábamos a la mesa (ya sea para desayunar o cenar), terminábamos hablando sobre varios temas. Él me contó que tenía familiares en Tehuacán, que eran muy conocidos (y sí, si lo son, lo supe por los apellidos que son muy sonados por estos rumbos), pero hacía ya tanto tiempo que no hablaba con ellos. Yo le hablé sobre las ideas que tenía sobre la religión, la espiritualidad, las relaciones personales, y otros temas que surgieron quién sabe de dónde, él estuvo de acuerdo conmigo en varios puntos, y en algunos otros (muy pocos) simplemente se mostró tolerante. Me sorprendió un poco cuando, una mañana, al despedirme de él, me dijo que saldría a jugar tenis (por si regresaba antes y no lo encontraba en casa) y que en ocasiones se ponía a jugar futbol con los niños que vivían cerca de su casa; es una persona muy activa, pensé, ojalá yo pueda tener esa vitalidad cuando llegue a su edad. Aquel día compré mi comida en el comedor que habían "improvisado" dentro de las instalaciones en donde se realizaba el congreso, y me sentí un poco raro al no tener una conversación como las que había tenido con mi anfitrión en ocasiones anteriores, además de que nunca me ha gustado estar rodeado de muchas personas (y miren que el lugar estaba completamente lleno). El congreso era organizado por una sociedad cristiana, y aunque todos los asistentes parecían irradiar un aura de compañerismo, amistad, unión, y todas esas cosas, yo nunca me sentí parte del grupo, creo que nunca he logrado encajar correctamente dentro de un grupo, y mientras más grande es éste, más extraño me siento yo. En fin, escuché las conferencias sin hacer mucho caso a mi carácter poco sociable y me la pasé bien.

Al sentirse más en confianza, aquel hombre empezó a contarme muchas más anécdotas: sobre él, su esposa, sus hijos, sus amigos, etc... y hasta sacó la marimba que tenía guardada por ahí y tocó algunas canciones que interpretaba con sus amigos hacía ya varios años, cuando habían formado un trio, amigos a los cuales ya casi nunca veía.

El último día que estuve en aquel lugar, conversé nuevamente con aquel hombre (si no he mencionado su nombre es porque en realidad no lo recuerdo, ni siquiera recuerdo su rostro, pero su compañía y sus palabras me hicieron tanto bien en aquel tiempo que le estoy muy agradecido), en esta ocasión yo hablé muy poco, y sus palabras, menos triviales y más profundas parecían llegar en el momento preciso, meses después yo conocería al mago, y como mi alter ego, me recordaría algunos consejos que este hombre me dio antes de despedirme de él, aquel día: cosas sobre la vida, las relaciones con las demás personas, la espiritualidad, la introspección; incluso llegó a decirme que le parecía correcta la forma en que manejaba mi soledad, pero que no era apropiado para alguien como yo estar solo, y aun así, cuando llegara la persona indicada, yo sabría qué hacer. No supe que responder a todo esto y simplemente escuché con atención y le di las gracias por todos estos consejos.

Desayunamos algo ligero y, al terminar, su vecino tocó a la puerta y me dijo que ya estaba listo para llevarme nuevamente a la terminal, empaqué mis cosas y nos fuimos. El viaje de regreso transcurrió sin contratiempos. Al llegar a casa tuve la sensación de que todo esto había servido de algo, y que eventualmente esos consejos me ayudarían en algún momento.


Hoy me acordé de aquella persona mientras desayunaba, y aunque lo intenté, no pude recordar su nombre ni su rostro. Supongo que no hace falta, lo importante es que llegó en el momento preciso y en el lugar indicado. En donde quiera que esté, Gracias.

1 de agosto de 2013

Agosto...


Y se nos acabó el mes de Julio, con sus 31 días (y sus noches también); se nos fue despacito, aunque a veces parecía que iba rápido, pero el punto es que se nos fue. Y el mes de Agosto ya va desempacando y acomodando todas sus cosas a nuestro alrededor; le daría la bienvenida pero resulta que en la radio dijeron que el calor será muy intenso en este mes (canícula), y acá entre nos, nunca me ha gustado mucho el mes de Agosto, no se porqué, pero el nombre y el lugar que ocupa (el 8º) en el calendario nunca han provocado la suficiente simpatía en mí.

Aun así, Agosto ya está aquí: el mes en que llega el deshielo, dice la canción; aunque ese deshielo inició en Julio (pero esa es otra historia).

Pensaba hacer un recuento de todo lo que pasó en Julio, pero creo que me tomaría mucho tiempo y me alargaría demasiado, así que, para no aburrirlos (y para irme a dormir ya), aquí un pequeño resumen:

  • Mucho trabajo y poco tiempo libre.
  • Una nueva relación.
  • Libros: Aura (de Carlos Fuentes), Fahrenheit 451 (de Ray Bradbury), Rayuela (de Julio Cortázar), Los Simpson y la Filosofía (de varios autores) y Azazel (de Isaac Asimov).
  • Cumplí años.
  • Mi hermana cumplió años (el mismo día que yo).
  • Mi madre cumplió años (al día siguiente).
  • Llegué a un acuerdo (de tipo "laboral") con mi hermano, y si todo va bien, las cosas mejorarán por aquí (tanto para él como para mí).
  • Retomé un proyecto musical (con unos viejos amigos) que no parece ir tan mal.
  • Y otras cosas más que por el momento no recuerdo.
Así pues, se nos fue Julio, y Agosto ya está aquí... a ver qué tal nos va en este mes.


Se empezó a derretir la coraza y cayó...


Nos leemos en el siguiente post, damas y caballeros.

Peace&Love


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